Cómo forjamos nuestra personalidad

Hola,

Hoy voy a intentar explicar cómo entiendo yo la existencia de los pensamientos, las emociones y los sentimientos. Son temas más complejos que conocer una alimentación saludable o un ejercicio adecuado, que solo son constructores del cuerpo, aunque también influye en la mente como dice el axioma: "Mens sana in corpore sano".

Creo que éstos están condicionados según la antropología que se aplica a las leyes y la cultura. La cultura es como un eco: se contruye y está a la vez retorna como un efecto que determina a la colectividad.

Los pensamientos los generamos con lo que percibimos por los sentidos y los interpretamos según la educación que recibimos. Aquí se produce lo que dice los versos del poeta y pensador Ramón de Campoamor:

"En este mundo traidor
nada es verdad ni mentira
todo es según el color
del cristal con que se mira".

De vez en cuando es conveniente apartar ese cristal que es prestado o provisional, para ver y conocer otras realidades forjadas con nuestro propio criterio.

Porque los pensamientos interactuan con las emociones y las pueden condicionar. Algunos pensadores enseñan que la cultura es fruto de la acción de las personas y, por tanto, las leyes universales o las ideologías no deben influir en ella. Pero al mismo tiempo están mostrando una ideología que va a condicionar nuestro desarrollo y nuestro futuro. Es un poco contradictorio, ¿no?. Lo evidente es que formamos una personalidad y que ésta transmite una cultura, y ésta repercutirá en la sociedad.

Así, se deduce que los pensamientos y las conductas, sean individuales o generales, van formando nuestra personalidad y nuestra sociedad. El que los resultados sean positivos o negativos dependerá que obtengamos una sociedad o un mundo mejor o menos bueno.

Para protegernos de estos fenómenos es importante una buena formación educativa y cultural; que sea imparcial, equitativa y forme nuestro criterio para poder elegir con eficacia las múltiples ofertas que nos ofrece la sociedad.

Así que hay que seleccionar las cosas que van a influir en nuestra vida; plantearnos más cuál es nuestro papel en la vida, etc. Porque somos responsables de nuestras elecciones y actos.

En otro apartado intentaré explicar los tipos de pensamientos, emociones y sentimientos que se producen en nuestro interior; cómo funcionan, que misión tienen y cómo se puede influir en ellos.

Espero haber arrojado un poco de luz y recursos para que podamos reflexionar más, sin dejarnos llevar por la actividad frenética y los intereses de la vida moderna; aunque algunas veces sean desmesurados.

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